Es bien sabido, entre aficionados a los dinosaurios, que la Patagonia fue el hogar de algunos de los más grandes que se conocen. Hoy toca hablar en el Blog Jurásico de uno que, además de causar sensación por su descomunal tamaño, lleva el nombre de un país. Y eso no es moco de pavo.

El Argentinosaurus, o Reptil de Argentina, fue considerado hasta no hace mucho el dinosaurio más grande del mundo. Algunos fans, ya sean criollos del pago o foráneos que le tomaron cariño, siguen sosteniendo que lo es. A pesar de que otro saurópodo de la misma familia ha sido aclamado por muchos como el nuevo rey. Me refiero a Patagotitán, que habitó la provincia de Chubut, vecina de Neuquén, donde se encuentra Plaza Huincul, localidad cuyo nombre lleva el cuellilargo del que hablaremos hoy.

DESCUBRIMIENTO

Guillermo Heredia encontró en su finca Las Overas lo que al principio le pareció un tronco petrificado, fósil muy común en la región. Inmediatamente notificó a las autoridades del museo Carmen Funes de Plaza Huincul, a escasos kilómetros de su propiedad, que lo llevaron a su laboratorio para estudiarlo. 

Los resultados de los análisis no podrían estar más lejos de la primera impresión de Don Guillermo: la roca asomando del suelo no era ningún árbol viejo. Se trataba de un hueso de dinosaurio. Y uno muy grande.

José Bonaparte, uno de los pioneros de la paleontología en nuestro país, fue quien dirigió la excavación que años más tarde dio a conocer al mundo una nueva especie de dinosaurio saurópodo de la familia Titanosauridae. 

Datada su antigüedad en 90.000.000 de años, a inicios del cretácico superior, el nuevo orgullo nacional compartió su hábitat con otros titanosáuridos y quizá fue presa de un terópodo de temer descubierto años más tarde, Mapusaurus. Pero no del Giganotosaurus, como se creía. Ya que este último se habría extinguido unos dos millones de años antes de que Argentinosaurus apareciera.

Como curiosidad, el descubrimiento del Giga tuvo lugar el mismo año que se dio a conocer el paper que presentaba al Argentinosaurus como el dinosaurio herbívoro más grande del mundo.

TAMAÑO, CONTROVERSIA Y UN POCO DE CHISME

Entrevistado por el periodista Miguel Prenz para su libro Gigantes: La guerra de los dinosaurios en la Patagonia, el reconocido paleontólogo Jorge Calvo contó una curiosa anécdota acerca del hallazgo de Argentinosaurus y su estudio.

En 1987 se encontraba trabajando en la provincia de Neuquén, cuando llegó José Bonaparte a investigar y clasificar los fósiles hallados por Guillermo Heredia en su campo y los de otro saurópodo que andaban por allí también (Andesaurus Delgadoi). 

El veterano científico propuso al joven trabajar juntos, y firmar uno de los papers Calvo-Bonaparte y el otro Bonaparte-Calvo.

Sin embargo, dos años más tarde arribaría a Plaza Huincul otro joven paleontólogo llamado Rodolfo Coria y, faltando a su palabra, Bonaparte excluyó a Calvo del estudio para incluir en su lugar el nombre del recién llegado, que no había tomado parte en el hallazgo (de Argentinosaurus Huinculensis) pero era su discípulo.

Tras este incómodo episodio, Jorge Calvo no volvió a trabajar con don José. Aunque sí con Rodolfo Coria, en la excavación del Giganotosaurus Carolinii(1993).

Broncas al margen (si quieren más, los invito a ver el video que dedicamos a la versión argentina de la Guerra de los Fósiles) el nuevo saurópodo neuquino llamó la atención de la comunidad científica y del público de todo el mundo debido a sus colosales dimensiones, que desafiaban las leyes de la Naturaleza.

¿Cómo podía caminar y mantenerse en pie semejante monstruo? ¿Cuántos bosques de coníferas devastaría una familia de estos bichos para alimentarse? 

A decir verdad, es más bien poco lo que se ha rescatado del esqueleto de este titán prehistórico. Algunas vértebras, fragmentos de costillas, un peroné y un fémur incompleto. 

Poco, sí. Pero suficiente para estimar (no asegurar) que pudo medir entre 30 y 40 metros de longitud, con una altura que, dependiendo de la posición del cuello, oscilaría entre los 8 y los 15 metros. Su peso sigue siendo objeto de debate. Los estudios más conservadores lo sitúan en 50 toneladas. Pero los hay que afirman que pudo alcanzar las 100.

Y si bien algo de marketing puede haber detrás (se ha llegado a decir que Bonaparte y Coria adulteraron sus papers, haciendo al Argentinosaurus mayor de lo que realmente fue para atraer a la prensa) no cabe duda de que el vecino cuellilargo de Plaza Huincul se cuenta entre los reptiles extintos más grandes que pisaron la Tierra.  

Guillermo Fernández, Copywriter y Storyteller para Turismo, Guionista.
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