TAMERYRAPTOR, ARCHIVOS RECUPERADOS
Hace casi cien millones de años habitó el norte de África un dinosaurio terópodo descubierto en 1914 por el coleccionista de fósiles alemán Richard Markgraf en un oasis egipcio. El aficionado envió los huesos a Munich para ser analizados y clasificados por el paleontólogo Ernst Stromer.

Por desgracia, un bombardeo destruyó las instalaciones donde se encontraba en 1944, al calor de la Segunda Guerra Mundial.
Pero los registros de Stromer fueron recuperados y un siglo después de su hallazgo, confirmaron lo que hoy sabemos del Ladrón de la Tierra Amada.
Sí, eso significa su nombre. Porque hasta los alemanes pueden ser románticos cuando se lo proponen.
El estudio minucioso de los documentos concluyó que el gran terópodo pertenecía a la ilustre familia Carcharodontosauridae. O sea que era pariente de nuestro querido Giganotosaurus Carolinii.

Tameryraptor markgrafi pudo tener una especie de cuerno nasal, similar al del Ceratosaurus. Sus dientes estaban dispuestos en largas hileras y su longitud oscilaba entre los 9 y diez metros. La clase de animal que nos encanta ver dentro de una pantalla, pero que no querríamos cruzarnos en una selva pantanosa sin Owen Grady o Alan Grant al lado. Aunque yo preferiría a Roland Tembo, el segundo gran depredador.

Según el profesor Oliver Rauhut, de la Colección Estatal de Paleontología y Geología de Baviera, este hallazgo sugiere que la fauna prehistórica del norte de África pudo ser mucho más variada de lo que se pensaba.
No olvidemos que de las arenas del país de los faraones provienen Spinosaurus Aegyptiacus y el saurópodo Aegyptosaurus, ambos descubiertos por Stromer.
Los restos encontrados por Markgraf consistían, según los archivos recuperados, en fragmentos del cráneo, las patas y la columna vertebral.

Suficiente para clasificarlo como un carcharodontosáurido de gran porte, del que esperamos conocer más en los próximos meses.
Guillermo Fernández, copywriter y guionista.

jajaj roland tembo lo hubiera amado
que interesante!